Perder género en el sector agrícola destruye de forma silenciosa los márgenes de beneficio de cualquier productor, cooperativa o exportador. Meses de esfuerzo, inversión en campos de cultivo, riego y recolección pueden venirse abajo en cuestión de horas si el contenedor de transporte cede ante el peso, acumula humedad indeseada o no absorbe correctamente los impactos propios de una ruta logística compleja.









